4. La leyenda de San Millán, el ermitaño guerrero, santo patrón de Castilla.

Cuarta etapa: 52.5km, del campo de batalla de Atapuerca al pueblo montañés  de Pineda de la Sierra.

Desde siempre, cuando incipientes creencias religiosas, fes o filosofías empezaban a echar raíces, surgía la figura del ermitaño. Se trataba de individuos que llevaban una vida ascética y solitaria  centrados en la oración y la meditación. A menudo se les pedía consejo y asesoramiento espiritual y se les consideraba santos, como practicantes de la forma más pura de sus respectivas religiones. En el siglo VI un joven cura hijo de un pastor, se retiró a los bosques exuberantes de la Sierra de la Demanda, una cordillera al este de Burgos, para vivir como ermitaño. El ermitaño Millán talló una celda en la roca y vivió allí en soledad durante 40 años hasta su muerte a la edad de 101 años. Era muy popular y tuvo innumerables seguidores. A veces estaba tan solicitado que tenía que adentrarse más en las montañas para encontrar paz y tranquilidad. Fue sepultado en la celda en la que había vivido, y durante siglos, su sepultura fue un lugar de adoración y peregrinaje. Millán fue un ermitaño ascético extremadamente admirado y venerado en la era visigoda.

Siglos después, el legendario San Millán reapareció durante la batalla crucial de Simancas, en el año 939, donde el rey Ramiro II de León y sus aliados luchaban a punto de perder la batalla contra Abderramán III, Emir del Califato de Córdoba. La leyenda dice que San Millán apareció cabalgando sobre un caballo blanco vistiendo su ropa de ermitaño y que dió muerte con su espada a muchos soldados enemigos cambiando la suerte de la batalla. Debido a esta legendaria victoria en la batalla y a otros milagros, se construyó un inmenso monasterio en su nombre, donde se sepultaron sus restos y se le proclamó patrón de Castilla. La cumbre más alta la Sierra de la Demanda también lleva su nombre.

 


 

La etapa 4 vuelve hacia atrás por el Camino de Santiago hasta llegar al monasterio de San Juan de Ortega, luego se dirige a través de un bosque directamente hacia las montañas, desde el pueblo de Alarcia empieza la subida al pico Trigaza para continuar por un sendero montañoso, cresteando hasta el pico  San Millán. El recorrido termina con un descenso rapido por la cara sur de la montaña  acabando en el pueblo de Pineda de la Sierra.

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